by Laura Alesanco

La postura más difícil del yoga no implica movimientos intrincados ni necesita de una gran elasticidad, sino que se trata simplemente de tumbarte boca arriba en el suelo. Bajo el nombre de Savasana, se trata de una postura de cierre que se realiza al finalizar el entrenamiento y cuyo objetivo es, nada más y nada menos, que absorber todos los beneficios de los estiramientos y el deporte realizado, al mismo tiempo que relajas el cuerpo y liberas la tensión. Pero, aunque pueda parecer algo muy sencillo, esconde en realidad una elevada complejidad, la cual se comensa con sus innumerables beneficios. 

Además de relajar el cuerpo y la mente, el Savasana puede ayudarte a reducir el estrés e incluso combatir los síntomas y problemas derivados de la depresión. Una asana a medio camino entre el yoga y la meditación que puedes convertir, precisamente, en el primer paso para aprender esta técnica de relajación.

¿Qué significa el término Savasana?

Se trata de un término compuesto, derivado de la unión de la palabra shava, que significa cadáver, y asana, el nombre con el que se hace referencia a las posturas de yoga. Esta palabra vendría a significar, en una traducción literal, "la postura del cadáver". 

¿Cómo hacer la postura Savasana?

Los expertos recomiendan practicar esta postura durante un tiempo mínimo de entre 7 y 15 minutos. Para realizarla correctamente, no sirve con tumbarse de cualquier manera, si no que debes cuidar que tu cuerpo esté acostado en el suelo con los músculos relajados, los hombros rotados hacia atrás, el pecho abierto y las palmas de las manos mirando hacia el techo. Aquí se presenta la primera dificultad de esta postura: buscar la completa relajación de los músculos tras la práctica del ejercicio.

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La segunda complicación es algo más difícil de superar. Y es que, el Savasana requiere un estado de relajación mental que te permita liberarte de todo tipo de pensamientos y preocupaciones pero sin perder la consciencia del presente. Se trata de un funcionamiento muy similar al yoga Nidra, esa modalidad que promete liberarte del estrés, en la que tu mente debe encontrarse a medio camino entre el sueño y la vigilia, relajada pero consciente. Aquí es precisamente donde encontramos la principal conexión con la meditación. Y es que, una vez que aprendas a controlar tu mente, meditar te resultará mucho más sencillo. Si te duermes en tus primeros intentos no te preocupes, es algo completamente normal que irás evitando a medida que adquieras práctica y experiencia. 

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