Charlene de Mónaco con su familia

La Princesa se recupera en Sudáfrica de una complicada infección

Así han vivido los hijos de Alberto y Charlene de Mónaco estos meses separados de su madre

Jacques y Gabriella han estado en todo momento en contacto con Charlene, al tiempo que su protagonismo, tanto en la vida pública como en las publicaciones y comunicados más personales de sus padres, iba en aumento

por L.F.S.

La situación que vive Charlene de Mónaco, que lleva desde el mes de mayo sin poder salir de Sudáfrica mientras se recupera de una infección en la garganta, nariz y oídos, no es nada fácil, tal y como ella misma ha expresado en cada uno de los comunicados o declaraciones que ha ofrecido a la prensa, en los que nunca dejaba de subrayar lo mucho que echaba de menos a su familia. Su marido, el príncipe Alberto, también ha constatado que "sus pensamientos están con ella" tras hacer público su último parte médico. Ahora que han vivido su esperado reencuentro familiar, analizamos cómo han pasado estos meses los más pequeños de la casa. En cada una de sus manifestaciones públicas, la Princesa siempre ha tenido palabras para sus hijos, los mellizos Jacques y Gabriella, de seis años, con los que no ha dejado de estar en contacto, y ellos, con su habitual espontaneidad y alegría infantil, son los protagonistas en cada una de sus apariciones en público y también la inyección de optimismo que necesitan sus padres en estos momentos. 

Alberto y Charlene de Mónaco: las imágenes con las que zanjan los rumores de crisis

El Palacio Grimaldi ya había asegurado que Alberto de Mónaco y sus hijos se reunirían en Sudáfrica con la princesa Charlene durante su recuperación y así ha sido. El esperado reencuentro estuvo marcado por las imágenes más románticas de la pareja y también por la emoción de volver a estar junto a sus hijos que, como es habitual, acabaron por atraer el foco gracias, en este caso, a una ocurrencia de Gabriella que su madre se encargaba de explicar. "¡¡Gabriella decidió cortarse el pelo!! Lo siento mi Bella, hice todo lo posible por arreglarlo", explicaba Charlene con humor junto a las imágenes de la familia en las que se podía ver a la niña con un simpático flequillo cortado en pico con el que tal vez estuviera tratando de imitar alguno de los innovadores looks de su madre. 

Todas las veces que Charlene ha recordado a sus hijos

Para Charlene de Mónaco, que lucha por superar su bache de salud, es muy complicado tener lejos a su familia, pero es consciente de que también ellos y, en especial sus hijos, que aún son unos niños pequeños, han tenido que sobrellevar su ausencia estos meses. "Mis conversaciones diarias con Alberto y con los niños me ayudan inmensamente a mantener el ánimo, pero echo de menos estar con ellos", decía en el comunicado que envío a través de su fundación el pasado 24 de junio para explicar que no podría estar en el Principado en su décimo aniversario de boda. No era una forma de hablar. La Princesa compartía días después las emotivas imágenes de sus conversaciones a través de videollamadas con Jacques y Gabriella.

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"Ha sido todo un reto para mi", aseguraba la mujer del Príncipe Alberto en unas declaraciones al medio sudáfricano News24, donde volvía a insistir en lo que más añoraba: "Echo mucho de menos a mi marido y mis hijos". A ese mismo diario concedía una entrevista a mediados de julio en la que además de explicar la causa de su enfermedad, que tuvo su origen en una intervención en la boca previa a la colocación de un implante que se hizo antes del viaje a Sudáfrica, volvía a mandar un claro mensaje a los suyos, asegurando que no podía esperar a ver a su "marido, niños y perritos" y anunciando que pronto irían a visitarla. Es el periodo más largo que ha estado lejos de sus hijos - la primera visita a Sudáfrica la realizaron en mayo- por lo que no es de extrañar que en estos tres meses fuesen, junto a su esposo, el revulsivo que más falta le hacía para hacer frente al complicado periodo que atraviesa. 

Jacques y Gabriella, el mejor apoyo para su padre

Siempre al otro lado del teléfono para enviar ánimo y fuerza a su madre, Jacques y Gabriella de Mónaco también cumplen un papel fundamental a la hora de apoyar a su padre, que debe continuar en el Principado con sus compromisos oficiales, mientras sigue de cerca la evolución de su mujer. La última vez que la princesa Charlene participó en un acto en Mónaco fue con motivo de la festividad de Santa Devota, el pasado 27 de enero. Después, se le vio en Sudáfrica en marzo el funeral del rey de los Zulúes, y semanas más tarde volvía para participar en un proyecto para la protección del rinoceronte. Desde entonces no ha podido regresar y no se espera que lo haga hasta el mes de octubre, tal y como ella misma ha informado. 

Jacques y Gabriella de Mónaco: así se han convertido poco a poco en la mano derecha de su padre

Entre tanto, Alberto de Mónaco muestra su mejor cara en los actos públicos, a pesar de la preocupación, y lo hace, en muchas ocasiones, acompañado de sus hijos. Sus sonrisas, los gestos de cariño a su padre o la naturalidad con la que ya dominan la escena pública en los actos en los que por su edad pueden participar hacen que su protagonismo vaya en aumento. El día de San Juan, el mismo día que operaron a Charlene, el Príncipe salía al famoso balcón del palacio con Jacques y Gabriella, que acapararon todos los flashes con su simpatía un día que no tuvo que ser nada fácil para el soberano. También durante el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, una cita a la que le hubiese gustado acudir a la Princesa, fueron los mejores escuderos de su padre.

Aunque forman un particular tándem de tres perfecto con Alberto de Mónaco, no siempre están solos y los Wittstock, familia de la Princesa, han tenido también presencia en muchos de los actos a los que han acudido los niños. Así en el Gran Premio de Fórmula E (compiten con coches eléctricos) los que hemos podido ver, además de con su padre, con su tío Pierre Casiraghi y con su prima Kaia Rose, hija de Gareth Wittstock, hermano de Charlene, con quien mantienen una relación muy cercana ya que su tío materno y su familia también residen en el Principado. Kaia Rose, de siete años, también los acompañó en un otra cita deportiva, el World Rugby Sevens, a la que también se sumó su hermano Bodhi, de tres años. Allí, disfrutaron al máximo haciéndose fotos con la mascota del torneo, pero también pusieron, como siempre, la nota de alegría y optimismo a una temporada difícil en la que a su corta edad han estado más que a la altura. 

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