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La boda de Ana y Pedro en el Castillo de Batres

La pareja celebró su unión, por todo lo alto, en este espacio, al que el novio está ligado desde su infancia

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Pedro le da un romántico beso a su esposa, Ana.
©Instantánea y Toma Primera

Ana de la Peña y Pedro Vargas pasaron por el altar el pasado 15 de junio en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción del municipio madrileño de Navalcarnero. Su historia comenzaba hace más de doce años, cuando se conocieron gracias a unos amigos en común, y su boda llegaba después de una pedida de mano en el Hotel Relais & Châteaux Orfila de Madrid. 

Ana y Pedro se comprometieron en una cita que reunió a sus familias y amigos, y en la que Ana recibió un regalo muy especial. Se trataba de una pulsera que pertenecía a su abuela, y que a ésta le había regalado, a su vez, su marido -el abuelo de Ana- el día de su pedida. Además de este accesorio con tanto significado, recibió un colgante con la fecha grabada de la pedida: el 6 de abril.

Para la especial ocasión, Ana escogió un vestido de 'Basaldúa', confeccionado con piezas de telas de la familia de Pedro, y botones que llevó su abuela en su vestido de novia. El velo pertenecía también a su familia, y el ramo, elaborado con hojas de olivo y peonías blancas, fue obra de 'Botanyco'. 

El lugar escogido para la celebración fue el Castillo de Batres, a las afueras de la Comunidad de Madrid y cercano a la vecina Toledo. Un espacio con mucha historia, sobre todo, para el novio, puesto que pertenece a su familia y solía veranear allí cuando era un niño. Su abuelo también fundó en este castillo su escuela de paisajismo, y además, muchos familiares lo han elegido como escenario de su 'sí, quiero'.

Por ello, Ana y Pedro no iban a ser la excepción, y quisieron festejar su matrimonio, junto a todos sus seres queridos, en el Castillo, conocido también como Castillo de Garcilaso de la Vega. Este Conjunto Histórico-Artístico fue 'la cuna' del conocido poeta, que estuvo ligado a él desde su infancia. El Castillo pertenecía a los Señores de Batres, y la sexta Señora de Batres, Sancha de Guzmán, era la madre de Garcilaso de la Vega.

La reforma del espacio en la época renacentista le confirió su actual aspecto de palacete, que, sin duda, cautivó a los invitados. 

El grupo musical 'Alborada' se encargó de la música durante la ceremonia religiosa y el cóctel, mientras que el 'dj' Diego Aguadas puso ritmo a la posterior fiesta y baile, que comenzó con la canción Fly me to the moon, de Frank Sinatra. 

Otro de los momentos más esperados fue la entrega del ramo. "Ver la cara de nervios cuando nos acercábamos con el ramo para entregárselo a nuestros amigos fue muy gracioso", nos explican. Del bouquet se hicieron tres réplicas, que regalaron a dos amigas de la novia y a la novia de uno de los mejores amigos de Pedro. Sin embargo, las verdaderas afortunadas fueron las abuelas, a las que se les entregaron dos ramos especiales hechos con girasoles.

Y aunque éste fue un instante que siempre recordarán, Pedro no se olvida de la carta que Ana le hizo llegar en la iglesia.

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