Sociedad

La boda de Laura y Guillermo en la Finca Molino del Duque

La pareja se dio el 'sí, quiero' en este espacio, que se alza sobre un antiguo molino de harina del siglo XVIII

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Laura y Guillermo sellan su 'sí, quiero' con un beso.
©El marco rojo

La de Laura Cabarcos y Guillermo Muñoz es una historia de más de doce años. Aunque iban a colegios diferentes, tenían muchos amigos en común, por lo que coincidieron en varios eventos, y poco a poco, surgió el amor. 

Tiempo después, el fin de semana que Guillermo celebraba su cumpleaños, llegó la declaración. Guillermo le propuso a su novia un paeo por la playa, en Marbella. Un encuentro en el que hablaron sobre su futuro juntos, y en el que tuvo lugar la proposición de matrimonio. Después, la feliz pareja fue a comer a uno de sus restaurantes favoritos de la ciudad malagueña, y Laura descubrió que todo había sido decorado y organizado para festejar su compromiso de la manera más bonita posible.

El pasado 14 de septiembre, el mismo día que conmemoraban su 12º aniversario, Guillermo y Laura se daban el 'sí, quiero' en la finca Molino del Duque, un espacio que se alza sobre un antiguo molino de harina del siglo XVIII, situado en la localidad malagueña de Malvina. El alcalde de Manilva, Mario Jiménez, fue el encargado de oficiar la emotiva ceremonia.

Para la especial ocasión, Laura buscó algo diferente, que reflejase su personalidad y su estilo. Asegura que no se veía vestida de blanco, por lo que barajó varias opciones hasta que encontró a la diseñadora que crearía su modelo de ensueño, Ana Locking. Laura comenta que hubo entre ellas una conexión inmediata, y de su trabajo conjunto nació un vestido arriesgado, acorde a los gustos de la novia. 

Tal y como explican los propios protagonistas, "normalmente en la cena de las bodas el ambiente decae un poco". Por ello, cuando los invitados se dirigieron a su mesa, se encontraron con que se les había asignado una canción y una nota, en la que se explicaba que durante la cena tenían que preparar una coreografía. Así, en cuanto sonara su tema musical, tenían que salir a bailar.

"Los invitados no se lo esperaban, pero fue muy divertido", detalla Guillermo.

El momento más bonito para Laura fue, sin duda, el discurso de su hermana, en el que repasó toda la historia de la relación de la pareja, y explicó cómo aquella boda había unido a ambas familias mucho más. 

Así, rodeados de sus seres queridos, que viajaron desde diferentes rincones del mundo, los recién casados bailaron hasta el amanecer y disfrutaron cada minuto de su enlace.

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